Historia de la Semana Santa
Híjar
La tradición hijarana se remonta al siglo XVI, consolidándose con la organización de los actos por el Duque de Híjar en 1519 y la formación des hermandades que transmiten generación tras generación el toque solemne del tambor. Híjar es cuna histórica y referente de la Ruta del Tambor y Bombo.
Híjar
Historia de la Semana Santa
Híjar, cuna histórica de la Semana Santa del Bajo Aragón, destaca por su tradición única de tambores y bombos, transmitida de generación en generación. La localidad combina solemnidad litúrgica, identidad sonora y participación comunitaria, convirtiéndose en un referente cultural dentro de la Ruta del Tambor y Bombo.
Los atuendos tradicionales incluyen túnica y tercerol negros, mientras que los tambores y bombos marcan cada instante de las procesiones. La peculiaridad de Híjar es la “Romper la Hora”, que se realiza al filo de la medianoche del Jueves Santo, llenando la plaza de un estruendo colectivo que anuncia el inicio de la Semana Santa.
Orígenes y evolución
La historia de la Semana Santa en Híjar se remonta a los siglos XII y XIII, cuando la reconquista cristiana y la nobleza local establecieron las bases de la devoción. Hacia 1300, la Marquesa Gil de Rada fundó el convento del Santo Sepulcro, vinculado a las órdenes religiosas surgidas tras las Cruzadas, consolidando el carácter eclesiástico de la villa. En 1318 se inició la construcción de la iglesia parroquial de Santa María, que se convertiría en el escenario central de los actos pascuales.
En 1519, el IV Duque de Híjar encargó a los franciscanos la organización de la Semana Santa, regularizando las procesiones y estableciendo el tambor como elemento distintivo y sagrado. A partir de entonces, los cofrades desfilaron con túnicas negras, respetando la solemnidad del rito y eliminando ruidos que distraían la devoción.
Tradición y consolidación
Durante los siglos XVII y XVIII, las s hermandades se consolidaron y transmitieron la práctica del tambor de padres a hijos. Romper la Hora comenzó a ejecutarse en la plaza central, marcando el inicio de la Semana Santa con un repique colectivo que simboliza el estremecimiento ante la muerte de Cristo. En el siglo XVIII, la Hermandad del Rosario introdujo cantos litúrgicos al alba del Viernes Santo, añadiendo un componente musical único a la celebración.
En el siglo XIX se formalizaron recorridos procesionales y estilos de toque, mientras que las hermandades se expandieron, asegurando la continuidad de la tradición y fortaleciendo la identidad sonora del municipio.
Siglo XX y reconocimiento oficial
Tras la Guerra Civil, la Semana Santa fue recuperada en los años 40-60, y en 1965 se organizó el primer concurso local de tambores y bombos, elevando la técnica de los tamboristas y la vitalidad de la tradición. En 1970, Híjar fue uno de los pueblos fundadores de la Ruta del Tambor y Bombo, coordinando actividades con otros municipios del Bajo Aragón.
En 1980, la Semana Santa de Híjar fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, destacando por su pureza ritual y sonido continuo de tambores. En 2014, la Ruta recibió la distinción de Fiesta de Interés Turístico Internacional, y en 2018 la UNESCO incluyó las tamboradas del Bajo Aragón como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo el valor social, identitario y musical del rito hijarano.
Hoy, Híjar mantiene viva su tradición con la participación activa de hombres y mujeres de todas las edades. Los tamboristas se preparan durante todo el año, mientras las s hermandades coordinan ensayos y preservan pasos antiguos. Cada procesión refleja siglos de historia, memoria y emoción, y el estilo marcial y solemne del tambor distingue a Híjar dentro de la Ruta del Tambor y Bombo, consolidando su legado cultural y atrayendo visitantes de todo el mundo.